Integro lo técnico y lo humano para transformar la gestión de calidad y seguridad en cultura y la complejidad en confianza.
Reflexión
Cuando nos detenemos a pensar en nuestra carrera profesional, las hojas de vida suelen mostrar nuestros estudios y la experiencia específica en un rubro. Sin embargo, en charlas informales con colegas aparecen otros conocimientos, a veces muy distintos, que también influyen en nuestra manera de trabajar, relacionarnos y liderar.
En mi caso, me dedico a la seguridad desde hace más de 15 años e incorporé la gestión de calidad a mi carrera. Y aquí viene lo divertido: antes fui profesora de danza, soy graduada en cocina internacional y también fui directora de ventas de cosméticos. Creo que todas esas experiencias influyen fuertemente en nuestro “ser profesional actual”.
Con la danza aprendí disciplina, perseverancia y manejo de la frustración.
En la cocina aprendí a ser metódica, a planificar, innovar, seguir procesos y trabajar en equipo.
Con los cosméticos aprendí a vender, motivar personas y manejar el estrés por el cumplimiento de objetivos. Todo lo adquirido en rubros muy diferentes se aplica hoy en mi día a día y me motiva a mantenerme abierta a nuevos desafíos.
Resiliencia en tiempos de cambio
Atravesamos una pandemia y aprendimos que la resiliencia empieza por un principio esencial: reconocer lo que sentimos.
En situaciones complejas e inciertas es inevitable experimentar perturbación, pero también es una oportunidad para detenernos y replantear nuestras prioridades.
Este presente nos invita a sostener dos enfoques fundamentales: Reflexión y Cuidado.
La OMS define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad”.
Ese concepto hoy cobra más sentido que nunca.
Te propongo algunas preguntas simples que nos ayudan a reenfocar:
- ¿Qué es lo que realmente necesita hoy mi atención?
- ¿Debo exigirme productividad constante, incluso en contextos adversos?
- ¿El perfeccionismo es compatible con el momento que atravesamos?
- ¿Qué es lo peor que podría pasar si suelto un poco el control?
Aceptar la realidad que vivimos es un acto de fortaleza.
Aprovechemos los recursos que este entorno cambiante también nos ofrece y permitámonos priorizarnos como seres resilientes, donde la paciencia, la flexibilidad y el autocuidado juegan un rol central.

Calidad
Cambiando una palabra, se puede mejorar la interacción entre calidad y producción. Desde hace un tiempo dejamos de controlar la calidad para gestionarla, poniendo a la comunicación como protagonista. Materializar la gestión desde el inicio reduce el malestar y la relación tirante entre producción y calidad, y genera una buena sinergia.
Gestionar la calidad desde el inicio nos obliga a trabajar en equipo sobre tres aspectos principales: diseño, materiales y ejecución. Así evitamos controles tardíos sobre lo ya realizado o terminado (¡chau, sorpresas!) y favorecemos la detección temprana y las oportunidades recurrentes de mejora.
Cuando inspeccionamos el cumplimiento de los procesos y ejecutamos las acciones correctivas que van surgiendo, orientamos el proyecto hacia inspecciones finales de obra más eficientes y relaciones de trabajo positivas y agradables.
Todos hacemos calidad!